¿Está listo el mundo para un retiro de los estímulos?

Y con "estímulos" me refiero, por supuesto, al programa QE3 de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que desde inicios del 2013 ha estado inyectando más de 85 mil millones de dólares mensuales al sistema financiero mundial a través de la compra de bonos. Era primera vez en la historia que un Banco Central intervenía de manera tan violenta para mantener bajas las tasas de interés y no destruir la inversión, el consumo y el empleo en los Estados Unidos y el mundo entero. Y como todas las "primeras veces", nunca sabes qué es lo que puede pasar. En un mundo que ha visto lo peor de lo peor, y después de una crisis financiera devastadora, muchos economistas tendieron a ponerse en el peor de los escenarios. Algunos inversores aún temen sobre las repercusiones que podría traer a las tasas de interés del sistema financiero -sobretodo de economías desarrolladas- el retiro de los estímulos. Y con la tasa de interés, por supuesto, arrastrar consigo la inversión, el crecimiento y la generación de empleo, no sólo de economías desarrolladas, si no que de todo el planeta. La pregunta era ¿Es el QE3 una morfina que nos mantenía alejados del dolor, pero que las causas que lo provocaba seguían ahí, tan latentes como antes, y se dejarían caer sobre la salud de la economía mundial cuando el programa se destapara? Tal vez puse en esas líneas algo más de poesía de lo que la ciencia económica y financiera necesita, pero la verdad es que los temores siguen vigentes. Probablemente nadie espera un shock al nivel de lo que vimos a fines de 2008, pero si uno para recordar. Sin embargo, la FED ya ha estado quitando gradualmente el programa QE3, a través de reducciones permanentes en la compra mensual. 10 mil millones de dólares se han dejado de comprar en bonos cada vez que la presidente de la Reserva Federal hace un anuncio público.
De los 85 mil millones de inicios de 2013, Abril abre fuegos con compras programadas de 55 mil millones. Un 35% menos que hace poco más de un año. Este es el tercer recorte de 10 mil millones. El primer recorte se anunció para Enero 2014, el segundo para Febrero 2014 y el último para este mismo mes. Con tres recortes, ya tenemos algo de historia sobre la que basarnos.


 El gráfico muestra la evolución de las tasas a mediano plazo (5 años) libre de riesgo (US Treasury) y del índice accionario S&P 500 desde inicios de año al día de hoy. Incluso con una reducción de 35% en el programa QE3 en los primeros cuatro meses del año, no hemos experimentado un aumento en las tasas libres de riesgo, y el mercado accionario pareciese bastante inmune, con un S&P500 marcando records. ¿Podemos estar seguros de que lo peor ya pasó y estamos listos para seguir retirando este sedante? Los mercados de renta fija parecen tener tasas estables en las economías desarrolladas, y mercados accionarios con buen desempeño, también en el mundo desarrollado. Probablemente sea hora de repensar la real influencia que el programa QE3 tenga en el desempeño de los mercados financieros desarrollados. Estados Unidos, Europa y China tienen previsiones de crecimiento que se alejan bastante de su potencial. Para que decir Chile. El precio de los commodities por una menor demanda china nos tiene más alejados de nuestro potencial que otros países del mundo. Con todo, problemas hay. Pero a la luz de lo que ha estado ocurriendo, pareciese ser que la FED puede seguir retirando estímulos, del momento que observamos que al menos hasta ahora, estos retiros, no han permeado negativamente a los mercados financieros.

Peligros en Eliminación del FUT

Ya son sólo días los que nos quedan para la (nueva) asunción de Michelle Bachelet (y la Concertación + Partido Comunista) al poder, y hay que poner ojos no sólo en las variables macroeconómicas externas y monetarias que afectan las fuentes y usos de financiamiento, ahorro e inversión, si no que también que novedades nos puede traer este nuevo gobierno. Yo comencé a estudiar Ingeniería Comercial con el presidente Piñera recién asumiendo: he aprendido economía, negocios y finanzas en un país bajo su mandato. Tal vez mirar las más emblemáticas promesas de campaña de Bachelet pueda darnos un buen pronóstico de lo que podemos esperar en este sentido. Dentro de ellas, una llama poderosamente mi atención (y preocupación): la eliminación del FUT.
Creado en 1984, el FUT demostró el impacto que podían tener las reformas tributarias: no sólo podían incentivar/desincentivar el consumo y producción de bienes y servicios. También podía significar abrir nuevas opciones de financiamiento a empresas. En una época de crisis financiera, con un sistema bancario quebrado, el FUT posibilitó a las empresas reinvertir las utilidades de ejercicios anteriores en la empresa sin pasar por el pago del Impuesto Global Complementario, significando un estímulo importante al auto-financiamiento en una época en que era muy difícil conseguir financiamiento de terceros. Hoy la situación es distinta: el sistema financiero chileno es estable y profundo, y ofrece una gama importante de opciones. Sin embargo, no es perfecto o lo suficientemente profundo. Las empresas pequeñas (que, dicho sea de paso, demandan cerca del 80% de la fuerza de trabajo en Chile) aún tienen muchas dificultades para acceder a financiamiento, aún cuándo tengan cierta antiguedad (para que hablar cuándo se trata de proyectos por estrenar). Muchas veces sus dueños deben recurrir a créditos de consumo u otros instrumentos de financiamiento personal para financiar sus proyectos de inicio o ampliación, viéndose obligados a hipotecar bienes personales y, lo que es peor, enfrentar tasas de financiamiento que no se condicen con que es esperable para una empresa. Las tasas anuales para préstamos pequeños (<5.000 UF) pueden superar el 30%, mientras que grandes empresas que emiten bonos corporativos por cientos de miles de UF pueden acceder a tasas que van desde 2,1% (si, menor incluso que la TPM o un BCP) hasta 8,2% (TIR media para bonos de MASISA, una empresa que ha mostrado problemas en sus proyectos más recientes). 30%! No hay forma de crecer de forma financieramente sustentable con tasas en ese nivel. Es por ello que "la bendición del apalancamiento" es una verdad en finanzas, pero bajo ciertas condiciones. Normalmente las PYMES rara vez pueden acceder a tasas (o si quiera concesiones) de crédito que permita que el apalancamiento sea una verdadera estrategia de financiamiento.
Con todo, para ellas, el FUT sigue siendo una herramienta valiosa que les permite ahorrar para poder reinvertir sus utilidades y acceder a (al menos un poquito) de financiamiento con un costo razonable, ya que nuestro sistema financiero aún no es capaz de entregar soluciones para sus necesidades.
La Sra. Bachelet ha sido algo ambigua en sus declaraciones al respecto hasta ahora: se sabe que la reforma tributaria (de la que una de sus medidas es la eliminación del FUT) será enviada al congreso durante los primeros cien días, pero son muchas las interrogantes: ¿Qué pasará con lo fondos ya retenidos bajo el sistema? y más importante que ello: ¿Será una ley que afecte a todas las empresas, sin importar su tamaño o posibilidad actual de acceso a financiamiento?
Este gobierno no tendrá la suerte de iniciar con un panorama macroeconómico favorable, hemos hablado de ello. El desempleo ya ha comenzado a mostrar señales de alza, el cobre ya se encuentra en niveles bastantes más bajos que hace pocos meses atrás (y con proyecciones poco alentadoras) y las proyecciones de crecimiento se corrigen a la baja con preocupante velocidad. Es muy probable que muchos pequeños empresarios estén contando con el ahorro de sus utilidades para hacer frente de mejor manera a un escenario más adverso en materia de ventas, costos y acceso al crédito. ¿Les vamos a quitar este importante subsidio a la inversión?
No tengo un conocimiento exacto y medible de qué tan importante sea el subsidio FUT a la inversión para la supervivencia de PYME's, para la Inversión global o su impacto positivo sobre la generación de empleo. Lo que sí tengo clarísimo es que ese impacto, tenga el tamaño que tenga, es positivo, sobretodo sobre la generación de empleo.

¿Qué Podemos Esperar del Dólar para este Año?

En una economía tan abierta como la chilena, siempre vale la pena detenerse un segundo a pensar en el rumbo que pueden tomar los factores que inciden en el tipo de cambio. La amplitud económica de la última década ha hecho que el valor del dólar tenga cada vez más relevancia en el costo de la vida en Chile, así como en el destino que tomarán los flujos de inversión de agentes importantes como las AFP, cuyos montos invertidos superan el 108% del PIB chileno.
Cuatro factores afectarán de forma significativa lo que podemos esperar del tipo de cambio este 2014

  • Tasa de interés nacional, TPM
  • Tasa de interés internacional (especialmente U.S.A. y luego Euro y Japón)
  • Precio del cobre
  • Liquidez internacional (para inversiones financieras extranjeras)
Si bien siempre hemos sabido que en Chile el tipo de cambio está fuertemente atado al precio del cobre, no es mucho lo que podemos decir sobre su evolución, más que no hay motivos para esperar que suba por sobre los 3,2 USD/libra actuales, todo lo contrario. Vale la pena recordar que el presupuesto 2014 fue elaborado con un precio a largo plazo de 3,04 USD/libra. Sólo 16 centavos nos separan de la proyección de precio del cobre para la elaboración del presupuesto 2014, lo que equivale a sólo un 5% de su precio actual. Pero ese es un huevo de otra canasta, un problema que pertenecería a un post con otro título. En definitiva, no hay motivos para esperar un incremento sustantivo en el precio del cobre, si no todo lo contrario, como se ha dicho.
Respecto al interés internacional, la Reserva Federal norteamericana acaba de escoger a un nuevo líder, una mujer, Janet Yellen, quién se ha mostrado cauta respecto a retirar los estímulos monetarios del programa QE3 en Estados Unidos. Sin embargo (al menos hasta donde sé), la FED durante esta nueva administración no ha entregado una declaración oficial respecto al término del programa. Hay que recordar que el año pasado, Ben Bernanke había dado luces de que el programa podía ver su fin a mediados de este año. Como sea, es claro que la relajación cuantitativa no puede durar por siempre, y las presiones políticas en Estados Unidos indican que el QE3 es algo que podemos dar cada vez por menos seguro.
Una relajación de la actual relajación cuantitativa (suena mucho más relajado de lo que es) haría retomar el camino al alza de las tasas de interés en Estados Unidos, al mismo tiempo que disminuiría la liquidez para inversiones riesgosas por parte de los agentes de inversión. Me refiero específicamente a inversiones de tipo "carry-trade", consideradas riesgosas, florecieron durante la época de mayor relajación cuantitativa aprovechando la sinergia de un alto diferencial de tasas y tipo de cambio que se apreciaba, sobretodo en economías emergentes como Chile.

Un inminente fin -o disminución- de los programas de relajación cuantitativa revertiría esta situación. Un aumento en las tasas norteamericanas disminuiría los flujos de capitales a economías emergentes, sobretodo si sus monedas dejan de apreciarse dinámicamente como lo hacían hace poco.
Una forma de responder a esto y de incentivar la entrada de capitales financieros con la esperanza de detener la depreciación del peso frente al dólar es que el Banco Central siga disminuyendo la tasa de interés. ¿Pero hasta qué punto estarán las autoridades monetarias dispuestas a hacer eso?
No tenemos idea de cuánto o qué tan rápido pueden subir los intereses en Estados Unidos. Ni siquiera sabemos si esto efectivamente ocurrirá, ya que no hay certeza alguna respecto al retiro de los programas QE y aún que la hubiese, este nivel de inyección de dinero no tiene precedentes en la historia. Tampoco me atrevería a aventurar juicios respecto a las decisiones del Banco Central en relación a seguir moviendo la TPM.
Una cosa es cierta: en este año que recién comienza, todos los engranajes parecen apuntar hacia un tipo de cambio cada vez más alto, con todas las consecuencias económicas que ello trae.


El Negocio de la Educación Superior

Cuándo el 2011 el movimiento estudiantil comenzó con sus proclamas, quiero recordar que el eje del asunto era el acceso al financiamiento de la educación. De hecho, los primeros en manifestarse, aquellos que "encendieron la mecha" fueron un grupo de "endeudados por la educación", quejándose de ser portadores de "una enorme mochila", constituida por sus deudas para poder estudiar. Pronto la discusión se distanció de los argumentos económicos y financieros. Es más, se alejó de argumento alguno, para transformarse en un conjunto de reivindicaciones rabiosas, de las cuáles líderes políticos oportunistas sacaban provecho para conseguir su cuota de poder. Es una verdadera lástima que la discusión se haya alejado de la ciencia económica y financiera. Hoy asuntos como el fin al lucro, la gratuidad, entre otros, ya no admiten si quiera discusión o revisión para muchos, y se han transformado en objetivos ideológicos. No importan las consecuencias económicas o el real bienestar social que puedan traer. Se exigen con rabia, y punto.
Es en esta discusión en la que quiero explicar por qué en mis ojos no corresponde que en Chile la educación superior sea gratuita. No aún, al menos.
¿Es la educación un derecho o un negocio? En mi opinión, no hay motivo por el que no pueda ser ambas cosas. Es un negocio. Pero no sólo es un negocio para quién la ofrece (si, en Chile hay universidades que evidentemente lucran. Laureate International, una empresa con fines de lucro, reporta en sus estados anuales los grandes aportes de la UDLA y UNAB, dos universidades chilenas de su propiedad), es sobretodo un negocio para quién la recibe. Educarse es un negocio. De hecho, cuándo accedemos a estudiar una carrera universitaria, lo hacemos con la expectativa de que mejore nuestro ingreso a si no lo hiciéramos (aunque, desde luego, esta no es la única variable que tomamos en cuenta para decidir). Prueba de ello es el comportamiento de la demanda por carreras en nuestro país. Como alumno de la Universidad San Sebastián, este es tercer verano seguido que participo del proceso de admisión, desde donde puedo observar de cerca la realidad de la demanda por educación superior tanto en nuestra universidad como en el país entero. No es casualidad que carreras con rentas en rápido aumento en los últimos años y alta empleabilidad, como enfermería u obstetricia, acaben sus cupos con la mayor velocidad. Probablemente muchos alumnos no hayan visto nunca estadísticas laborales o hayan ingresado para investigar en mifuturo.cl, pero su comportamiento es tremendamente racional al momento de "consumir educación superior", y siempre se inclina a preferir carreras con un mejor nivel de ingresos y empleabilidad.
Pero educarse tiene sus costos. Y los pague el alumno o el estado con fondos públicos, el dinero va a salir de algún sitio. Si los paga el estado, lo hará contra la utilización de esos fondos en otras áreas, como salud. Si los hace el alumno, probablemente lo hará contra sus ingresos futuros.
Recibir quimoterapia de un hospital público probablemente no es un buen negocio. Pero es una obligación ética del estado: no podemos abandonar a nuestros enfermos sólo porque sanarlos no constituya un buen negocio. Recibir educación, lo es. Pero ¿Es realmente un tan buen negocio? La respuesta es si, en Chile lo es.
En los últimos 30 años se ha multiplicado por diez la cantidad de estudiantes en la educación superior en Chile. El país se ha desarrollado también, demandando servicios cada vez más profesionalizados y mano de obra más capacitada para ello. Con todo, el actual mercado laboral en Chile sigue permitiendo (y lo seguirá permitiendo por mucho tiempo más) que educarse en una universidad sea un buen negocio.
Según el Informe Anual de Remuneraciones y Costos Medios del INE, el 2009 un profesional no directivo ganaba un promedio de $1.074.857, mientras que un empleado de oficina (la categoría del INE con mayor nivel de renta para un no-profesional) recibía $455.434 (cifras a Diciembre 2009).
Haciendo un simple ejercicio de matemáticas financieras se puede demostrar que es un muy buen negocio educarse en la universidad en Chile.
A lo largo de la vida de una persona su sueldo aumenta y disminuye. Si asumimos que la brecha entre el sueldo profesional y el de empleado de oficina se mantiene constante (un supuesto bastante conservador), el valor actual de esa brecha, suponiendo 40 años de vida laboral y una tasa de descuento de un 10% llega a cerca de $73.000.000, muchísimo más de lo necesario para estudiar una carrera universitaria.
El ejercicio realizado es un poco burdo y muy poco científico, sin duda podría realizarse con mucha más seriedad y pulcritud, utilizando proyecciones de ingresos más realistas y una tasa social de proyecto mucho mejor calculada. Pero evidencia la existencia de un gran valor económico en el estudio de una carrera universitaria.
Es la evidencia de este valor económico agregado en la educación superior lo que interesó a la banca privada para entrar en el negocio de financiar carreras universitarias. En un país con un nivel de profundidad financiera adecuado, donde exista una oportunidad de financiar un proyecto, habrá un financista dispuesto a poner el dinero y competir por una tasa de interés. ¿Qué tiene de malo que ese proyecto sea la educación superior de una persona?
El sistema de acceso al financiamiento de la educación superior es perfectible. Dadas las condiciones económicas que ofrece Chile para su propia gente, creo que las tasas de endeudamiento se mantuvieron altas demasiado tiempo. Tampoco se hace una adecuada discriminación por tipo de carrera a estudiar. El riesgo implícito en estudiar teatro es mayor al riesgo implícito en estudiar ingeniería. Se podría argumentar que, de todas maneras, el país necesita actores y filósofos, aunque estén mal pagados. Puede ser verdad. La creación de mecanismos de subvención a esas carreras puede ser una solución. Lo que no es justo es que ese riesgo sea mal distribuido, haciendo a algunos pagar un interés mayor por su elección educacional.
Como sea, la invitación es a seguir el "tema educacional" desde la ciencia económica y financiera. Podemos utilizar sus herramientas para entender y construir un mejor futuro para Chile. Lo contrario es lo que algunos hacen hoy: enceguecerse en trincheras ideológicas, donde el bienestar ya no es materia de estudio y debate, y sólo se consigue acatando sus propios caprichos ideológicos.

Rentabilidades de los Fondos: Ojo con los Plazos

Se ha hablado muchísimo sobre las rentabilidades de los fondos de pensiones. Opiniones de todo tipo nacen de toda clase de personas, y sinceramente llama la atención el poco sustento técnico de algunas declaraciones. El otro día escuché, en una conversación entre amigos de la familia, que la rentabilidad promedio anual para el fondo A era menor a un 2%. Esa afirmación, que debiese contener una serie de información adicional sobre el método de cálculo, periodo que se consideró, tipo de rentabilidad (real o nominal), entre tantas otras componentes técnicas, fue hecha con total seguridad por alguien que, probablemente, desconocía totalmente la importancia de incluirlas.

El problema no es haber oído una vez a alguien afirmar algo así sin fundamentos. El problema es escuchar constantemente -como dije al comienzo- a personalidades de todos los mundos imaginables meter su cuchara en el tema, algunos con poco o nulo conocimiento de la ciencia financiera. Así, las afirmaciones sobre las rentabilidades ofrecidas por las AFP's en los distintos multifondos triunfan y claudican en una danza desordenada que se mezcla con opiniones políticas de todo tipo. No estoy en desacuerdo con el debate y divergencia de opiniones sobre la legitimidad del sistema de pensiones en Chile. Yo mismo creo que una serie de reformas deben ser aplicadas. Lo que me inquieta es que se desparramen sobre la mesa afirmaciones que debiesen venir desde el mundo científico, del estudio bien hecho de antecedentes financieros, pero que sin embargo muchas veces carecen de todo tipo de respaldo científico.

Como mencioné, las variables que deben ser tomadas en cuenta para determinar la calidad de las rentabilidades ofrecidas por un portafolio son muchísimas: forma de cálculo, tipo de rentabilidad, plazos que se tomaron para medirla, debatir si incluir o no el efecto de algún evento puntual sobre la rentabilidad, decidir si se incluirá o no una corrección por riesgo, y quizá muchísimas más. El tema es uno de los más apasionantes en Finanzas y da para varios libros. Esta noche, sin embargo, un buen ejemplo se me vino a la mente, que me gustaría compartir: cuándo hablamos de portafolios de inversión con distinto nivel de riesgo o, en realidad, que invierten preferentemente en distintos instrumentes (renta fija v/s renta variable), los plazos a considerar importan muchísimo.

Como sabemos, el fondo A es considerado el "fondo más riesgoso" debido a su composición, mayoritariamente de renta variable (acciones, sobre todo). En el, se permite invertir no menos de un 40% y no más de un 80% del capital en instrumentos de renta variable. Esto hace que sea válido pensar que el movimiento de su valor cuota vaya relativamente a la par con los movimientos de los precios de los principales índices bursátiles los que, a su vez, muestran tendencias altamente correlacionadas.
La idea no es incluir cálculos en este post, para asegurar la mayor brevedad posible en plantear las ideas. Si asumimos que lo anterior es cierto, es decir, que podemos encontrar una correlación potente entre las fluctuaciones de los valores cuota del fondo A con los principales índices bursátiles, y de que ellos fluctúan también con una alta correlación, podemos asumir que la evolución del S&amp;P500 (uno de los principales índices bursátiles en New York) se asemeja a la evolución del valor cuota del fondo A. Desde el 2002, al menos dos crisis financieras importantes han afectado a los mercados bursátiles: la crisis dot-com y la crisis sub-prime. Las crisis generan distorsiones a la hora de medir rentabilidades, ya que "crean" rentabilidades excesivamente bajas o excesivamente altas, según desde qué punto de la crisis te sitúes. Por ejemplo, la pendiente de la recta amarilla sería un reflejo de la rentabilidad alcanzada desde Marzo de 2009 hasta hoy (53 meses). Como se puede ver, sumamente elevada. Por otra parte, la pendiente de la recta azul reflejaría la rentabilidad alcanzada calculando apenas unos pocos meses antes (desde Octubre de 2007; 70 meses).
La teoría financiera nos dice de que, si de renta variable se trata, los horizontes que debemos tomar en consideración para un adecuado cálculo de la rentabilidad, no deben ser menores a 5 años (60 meses). Sin embargo, el mundo cambia todos los días, y cada año nos sorprende con novedades financieras que hacen cambiar el rumbo de lo previsible. Cualquiera que sea el plazo que tomemos para el cálculo de rentabilidades, creo importante mencionarlo antes de apresurar conclusiones, así como situarlo en el contexto económico de las fechas por las que se pasan, explicando si ese cálculo se ve afectado por vaivenes financieros que alteren el precio a largo plazo de instrumentos financieros volátiles, como las acciones.

En Video: El Negocio de Groupon desde la Microeconomía

Si, nuevamente hablando de Groupon. A veces me pregunto si el tema me estará obsesionando al punto de exagerar, pero creo que no: no podemos dejar de impresionarnos ante la compañía que más rápido crecimiento ha tenido en la historia. Aunque casos como los de Google y Facebook nos han acostumbrado un poco a ver crecimientos explosivos en negocios 100% on-line, Groupon marca una diferencia: su modelo de negocios. A diferencia de todas las demás compañías importantes, como las mencionadas Facebook y Google, Groupon no recibe ingresos por publicitar en su página. En el post anterior mencionábamos cómo es que Groupon conseguía sus ingresos, pero no mencionamos nada acerca de la gran gran interrogante que aún queda ¿Por qué hay empresas que deciden vender a través de Groupon? -considerando que, como sabemos, la compañía se lleva al rededor de un 50% sobre la venta realizada. Creo que el tema de Groupon hay que seguir estudiándolo y mirándolo con precaución, especialmente luego de que la compañía entró en la bolsa de comercio NASDAQ, ya que las incertidumbres -es decir, cosas de las que no se tiene certeza- pueden provocar sobrevaloraciones (o subvaloraciones) de la sustentabilidad real de la ventaja competitiva de Groupon y, consecuentemente, del precio de sus acciones, pudiendo eventualmente provocar un perjuicio no menor al sistema financiero y la reputación de los negocios on-line en caso de ser así. De todas maneras les dejo a continuación un video que hice en el que, desde la microeconomía, muestro una teoría que trata de responder a la pregunta ¿Por qué productores deciden hacer tratos con Groupon? Quiero agradecer a Evan Miller, autor de un post en el que me enteré por primera vez de esto.

Elasticidad-Ingreso para Redes Sociales?

He aquí una idea algo loca, pero interesante. Hoy las redes sociales son una industria. Quienes tenemos la suerte (buena o mala) de  haber nacido la última parte del siglo XX simplemente no podemos prescindir del uso de los servicios de redes sociales. Determinan y forman nuestra identidad. Facebook, Twitter, MySpace, Tumblr, Blogger (blogs en general), etcétera... si bien tienen diferencias que, en cuánto a como forman y moldean la identidad pública del ser, son importantes, pertenecen a lo que en este pequeño experimento (o idea loca), llamaremos Industria de las Redes Sociales (o Industria de la Identidad Pública vía Web). Algunos autores se han atrevido a determinar matemáticamente la elasticidad-ingreso de algunas industrias. Por ejemplo, vía Wikipedia veo que Samuelson; Nordhaus el 2001 cifraron la elasticidad-ingreso de la industria de los automóviles en 2,46 y Frank el 2008 hizo lo propio con la idustria del transporte público (elasticidad-ingreso de -0,36). Aunque hay que mencionar que estos datos son más o menos estables en relación al tiempo y entre distintos países, la idea no deja de ser interesante. Al respecto, por qué no preguntarse por la Elasticidad-Ingreso de esta Industria de las Redes Sociales? A recordar brevemente Microeconomía I y la Elección del Consumidor. De manera simple, tendremos que la cuantía de la elasticidad-ingreso de un bien viene dada por
(% de cambio en la cantidad demandada partido por % de cambio en el ingreso real)
En este punto nos encontramos con la gran interrogante de esta idea: ¿Como considerar un ingreso real en mercado de las redes sociales? Sobretodo teniendo en cuenta que el uso de ellas no tiene costo en dinero. Aquí es dónde recordamos las clases de Microeconomía como un apoyo, y comenzamos a pensar en las posibilidades para cuantificar esto. Aunque no exista un costo monetario para el uso de las redes sociales, nuestra elección como consumidores debe tener una "recta presupuestaria". Considerando que siempre requerimos de tiempo para el uso de estas herramientas, que la cantidad demandada de ellas es medida en tiempo de uso también, y que el tiempo que disponemos para el uso de redes sociales es limitado, creo pertinente utilizar el tiempo disponible para uso de redes sociales como ingreso real.
No haremos el intento de cuantificar la elasticidad-ingreso de la demanda de redes sociales, pero si echando un vistazo a algunas cifras podemos darnos cuenta que es realmente alta. Quizá más de lo que imaginábamos.
El gráfico de la izquierda muestra la cantidad promedio de tiempo diario (por persona) utilizado (en el mundo) en redes sociales (fuente: The Nielsen Company). La información recopilada va desde el 2007 hasta el 2009. Hasta este año, la tendencia de aumentar de manera "más que lineal" (por evitar el término "exponencial"), se mantiene.
Aún debemos hacer una suposición más: el tiempo que podemos destinar (que PODEMOS destinar, no que en realidad DESTINAMOS) al uso de estos servicios, al menos, se mantiene constante. Esta suposición no es demasiado responsable, ya que no podemos contar con los datos necesarios para respaldarla, pero creo que no cometemos (cuantitativamente) un error muy grande al hacerla, ya que el tiempo que tenemos para usar en el día es fijo (es el tiempo que permanecemos despiertos), y otras actividades como el trabajo o estudios, necesidades biológicas básicas, y otros, consumen parte importante de nuestro día de manera también fija.
Considerando el dato del comportamiento de la demanda (en cantidad de tiempo) y asumiendo como válida la afirmación de que el tiempo que PODEMOS destinar al uso de redes sociales se ha mantenido más o menos estable, no podemos llegar a una medición de la elasticidad-ingreso de la industria de redes sociales. Pero si podemos llegar a deducir que, independientemente su cuantía
  • Es positiva.
  • Es alta. Considerando un % de cambio en el ingreso REAL (cantidad de tiempo que PODEMOS destinar a la demanda) mas o menos bajo, pero un alto % de cambio en la demanda (y que aumenta de manera "más que lineal" cada año).