Desde que en 1822  Nicéphore Niépce reveló con éxito la primera fotografía en la historia, el mundo no volvería a ser el mismo. Como innovación disruptiva, nos cambió como humanidad: ahora lo que el ojo humano hacía podía ser capturado en un instante y puesto sobre un papel con la ayuda de un complejo proceso químico. A fines del siglo XVII, George Eastman (fundador de Kodak) entendió que la fotografía no sería una opción en la vida de las personas, pero una necesidad. Se dio cuenta que el proceso de toma y revelado fotográfico aún era complejo y poco accesible, y quién lo facilitara a niveles que nadie hubiese imaginado, sería rápidamente amo del nuevo mercado que la fotografía había creado para los hombres. Pero nada en esta vida es eterno. Kodak tuvo durante (diría yo) cerca de 100 años el liderazgo en la industria de la fotografía, innovando en las tecnologías de las cámaras, utilizando economías de escala para los procesos de revelados y abriendo canales de distribución completamente novedosos, inimaginados a la época. Hoy la compañía está al borde de la quiebra. De hecho, rumores dicen que en las próximas semanas la compañía se acogería a la ley de quiebras en Estados Unidos. Kodak está en la UTI. Acá algunos de los delicados signos vitales que presenta a la fecha:
  • Hace poco la firma sobrepasó el límite de US$1 por acción, considerado por la ley bursátil como mínimo para poder seguir ofreciendo en la bolsa. Tiene 30 días desde ese momento para revertir esa situación
  • El 2010 reportó una utilidad neta negativa: pérdida por US$ 678 millones
  • La tendencia del precio por acción es claramente a la baja
Al costado, la evolución en el precio por acción de Kodak en la bolsa de comercio de New York NYSE desde un año hasta hoy. Toda una tragedia.  La invención de la fotografía digital, la masificación de las cámaras digitales y el auge del mundo a través de pantallas a color (y no papel), fueron un obstáculo imposible de sortear para Kodak. Pero, ¿Están las firmas condenadas a un inevitable y terrible destino final, según los vaivenes tecnológicos? Si el producto que vendías, simplemente ya no puede ser vendido ¿Está todo tu know-how perdido, y ya no hay nada más que hacer para continuar? Aunque noticias como las que protagoniza esta vez Kodak pueden hacernos pensar que si, sobran ejemplos que demuestran lo contrario. Pensemos, por ejemplo, en Apple. Apple fue la primera compañía en liderar exitosamente el mercado del computador personal con un sistema operativo realmente amigable. Cuando llegó Microsoft con su nuevo modelo de negocios, que permitía instalar su sistema operativo en el hardware de otro fabricante, Apple se estremeció. En cuánto a número de computadores personales Apple ya no domina el mercado, pero la compañía de la manzana utilizó todo su know-how y experiencia que la llevó a ser líderes de esa industria. Utilizando esa misma filosofía, la de "tecnología realmente simple y amigable, para los seres humanos", Apple rediseñó la forma de escuchar música (iPod) y de concebir el teléfono (iPhone). Aunque dejó de lado su ambición de ser líderes en cantidad de computadores vendidos, su estrategia de marketing giró hacia otro liderazgo: el de un segmento específico del mercado. Y lo obtuvo: casi no existe alguien que practique el diseño y el arte en serio y no tenga un computador Apple. Casos como Apple no son aislados: Los periódicos con el surgimiento de Internet, las compañías de telefonía con el auge del chat on-line, los cines con el auge de las páginas que obtienen películas (ilegalmente muchas veces, pero las obtienen) por internet, etcétera. Si bien es verdad que Kodak no se quedó de brazos cruzados ante el nacimiento de esta nueva amenaza, y lanzó su línea de cámaras digitales, servicios de compartir y encargar fotografías impresas por internet, etcétera, está claro que no fueron suficientes. Al final me quedo con la siguiente reflexión: en un mundo como en de hoy, en que el conocimiento genera conocimiento creador de conocimiento, es decir, en que las ideas y nuevas tecn0logías evolucionan exponencialmente más rápido, el mirar el mundo y la adaptabilidad al cambio ya no puede ser un ejercicio ocasional: Debe ser parte de cualquier estrategia seria a largo plazo.