Ya son sólo días los que nos quedan para la (nueva) asunción de Michelle Bachelet (y la Concertación + Partido Comunista) al poder, y hay que poner ojos no sólo en las variables macroeconómicas externas y monetarias que afectan las fuentes y usos de financiamiento, ahorro e inversión, si no que también que novedades nos puede traer este nuevo gobierno. Yo comencé a estudiar Ingeniería Comercial con el presidente Piñera recién asumiendo: he aprendido economía, negocios y finanzas en un país bajo su mandato. Tal vez mirar las más emblemáticas promesas de campaña de Bachelet pueda darnos un buen pronóstico de lo que podemos esperar en este sentido. Dentro de ellas, una llama poderosamente mi atención (y preocupación): la eliminación del FUT.
Creado en 1984, el FUT demostró el impacto que podían tener las reformas tributarias: no sólo podían incentivar/desincentivar el consumo y producción de bienes y servicios. También podía significar abrir nuevas opciones de financiamiento a empresas. En una época de crisis financiera, con un sistema bancario quebrado, el FUT posibilitó a las empresas reinvertir las utilidades de ejercicios anteriores en la empresa sin pasar por el pago del Impuesto Global Complementario, significando un estímulo importante al auto-financiamiento en una época en que era muy difícil conseguir financiamiento de terceros. Hoy la situación es distinta: el sistema financiero chileno es estable y profundo, y ofrece una gama importante de opciones. Sin embargo, no es perfecto o lo suficientemente profundo. Las empresas pequeñas (que, dicho sea de paso, demandan cerca del 80% de la fuerza de trabajo en Chile) aún tienen muchas dificultades para acceder a financiamiento, aún cuándo tengan cierta antiguedad (para que hablar cuándo se trata de proyectos por estrenar). Muchas veces sus dueños deben recurrir a créditos de consumo u otros instrumentos de financiamiento personal para financiar sus proyectos de inicio o ampliación, viéndose obligados a hipotecar bienes personales y, lo que es peor, enfrentar tasas de financiamiento que no se condicen con que es esperable para una empresa. Las tasas anuales para préstamos pequeños (<5.000 UF) pueden superar el 30%, mientras que grandes empresas que emiten bonos corporativos por cientos de miles de UF pueden acceder a tasas que van desde 2,1% (si, menor incluso que la TPM o un BCP) hasta 8,2% (TIR media para bonos de MASISA, una empresa que ha mostrado problemas en sus proyectos más recientes). 30%! No hay forma de crecer de forma financieramente sustentable con tasas en ese nivel. Es por ello que "la bendición del apalancamiento" es una verdad en finanzas, pero bajo ciertas condiciones. Normalmente las PYMES rara vez pueden acceder a tasas (o si quiera concesiones) de crédito que permita que el apalancamiento sea una verdadera estrategia de financiamiento.
Con todo, para ellas, el FUT sigue siendo una herramienta valiosa que les permite ahorrar para poder reinvertir sus utilidades y acceder a (al menos un poquito) de financiamiento con un costo razonable, ya que nuestro sistema financiero aún no es capaz de entregar soluciones para sus necesidades.
La Sra. Bachelet ha sido algo ambigua en sus declaraciones al respecto hasta ahora: se sabe que la reforma tributaria (de la que una de sus medidas es la eliminación del FUT) será enviada al congreso durante los primeros cien días, pero son muchas las interrogantes: ¿Qué pasará con lo fondos ya retenidos bajo el sistema? y más importante que ello: ¿Será una ley que afecte a todas las empresas, sin importar su tamaño o posibilidad actual de acceso a financiamiento?
Este gobierno no tendrá la suerte de iniciar con un panorama macroeconómico favorable, hemos hablado de ello. El desempleo ya ha comenzado a mostrar señales de alza, el cobre ya se encuentra en niveles bastantes más bajos que hace pocos meses atrás (y con proyecciones poco alentadoras) y las proyecciones de crecimiento se corrigen a la baja con preocupante velocidad. Es muy probable que muchos pequeños empresarios estén contando con el ahorro de sus utilidades para hacer frente de mejor manera a un escenario más adverso en materia de ventas, costos y acceso al crédito. ¿Les vamos a quitar este importante subsidio a la inversión?
No tengo un conocimiento exacto y medible de qué tan importante sea el subsidio FUT a la inversión para la supervivencia de PYME's, para la Inversión global o su impacto positivo sobre la generación de empleo. Lo que sí tengo clarísimo es que ese impacto, tenga el tamaño que tenga, es positivo, sobretodo sobre la generación de empleo.